Cuestión de perspectiva

Ya no he vuelto a disfrutar de nigún evento. Y la razón, acabo de darme cuenta, es que cuando asistes a un evento y estás ahí con una copa de vino en la mano y hablas con la gente. Es muy, muy cansado. A veces solamente quieres estar en silencio, sola con tus pensamientos. A veces solo quieres estar en un rincón y asomarte por la ventana. El problema es que, cuando no puedes fumar, si estás ahí sola, asomándote por la ventana,eres una idiota insociable y sin amigos.Si estás ahí sola, asomándote por la ventana, con un cigarrillo, eres un maldita filósofa.

Lo que tenemos es exactamente lo mismo, la misma actividad, pero una de ellas te hace sentir fenomenal y la otra, con solo un pequeño cambio de postura, te hace sentir terrible. Y la realidad no es una guía particularmente buena de la felicidad humana.

Hay un experimento, que pone a dos perros en una caja que tiene suelo eléctrico. De vez en cuando se aplica al suelo una descarga eléctrica que provoca dolor a los perros. La única diferencia es que uno de los perros tiene un pequeño botón en su mitad de la caja. Y cuando el perro toca el botón con la nariz, la descarga eléctrica cesa. El otro perro no tiene el botón. Está expuesto a exactamente el mismo nivel de dolor que el perro de la primera caja, pero no tiene ningún control sobre las circunstancias. En general, el primer perro puede estar relativamente contento. El segundo perro cae en una depresión completa.

Las circunstancias de nuestra vida pueden tener menos importancia para nuestra felicidad que la sensación de control que sentimos sobre ellas. Así que si hacemos algo que se percibe como malo en algún aspecto, esto al final afecta a todos los demás. En definitiva, nuestra supervivencia está anclada a nuestra propia cuestión de perspectiva.

 

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